Archivo mensual: diciembre 2008

Colegio de Profesores rechaza proyecto de ley sobre nueva administración de colegios municipales


En visita a la Ministra de Educación (ver más abajo), los directivos del Colegio de Profesores manifestaron su rechazo a este proyecto de ley, que también ha sido objetado por los representantes de los alcaldes. La información entregada por el gremio del magisterio es la siguiente.
Jaime Gajardo, Presidente Colegio de Profesores de Chile, dijo que “nosotros hemos expuesto nuestro parecer sobre el proyecto de educación pública que despachó el Ejecutivo, valorando que haya siendo franca la Ministra al decir los puntos que ellos consideran de este Proyecto de Ley, y nosotros le señalamos cual es nuestra posición”.
Gajardo asistió a la reunión con los miembros del Directorio Nacional Olimpia Riveros, Verónica Monsalve, Luis Hernández, Hernán Gonzáles, Francisco Seguel, Mario Aguilar, Sergio Gajardo, Luis Madariaga y Osvaldo Verdugo.
“Le dijimos que este proyecto de ley no establece la educación pública en nuestro país y además tiene algunas fallas fundamentales” manifestó Gajardo y agregó: “una es que la forma de administración de las escuelas se mantiene casi igual que la figura de la municipalización, porque quienes van a estar en el directorio de las Corporaciones Locales de Educación son los alcaldes y siempre estarán en mayoría por sobre los representantes del ministerio, esa es una municipalización con otra fachada”.
“En cuanto al financiamiento, se mantiene la asistencia media mensual, una modalidad que ha sido criticada y que perjudica a los más pobres, es una forma de financiamiento que no puede continuar, pues el pago de la subvención los mide a todos por igual, cuando las realidades son muy diversas” explicó Gajardo.
El Presidente del Magisterio recordó que “a medida que más falta al alumno menos subvención va al colegio y donde más se falta a clases es en los sectores pobres. Tiene que haber un sistema de financiamiento que sea distinta y donde haya una atención preferencial del Estado, es decir, la educación pública tiene que tener una atención especial”.
Gajardo manifestó que le dejaron claro a la Ministra que “vamos a ir en una batalla al parlamento, vamos a entregar nuestras indicaciones, vamos a proponer debate, porque es fundamental en nuestro país articular la educación pública, que sea la base de un nuevo sistema educativo que se requiere para el país”.
En tanto, para la Ministra de Educación, el debate y perfeccionamiento del proyecto sobre el fortalecimiento de la Educación Pública debe ahora centrarse en el Congreso Nacional, “deben valorizar que exista un proyecto y luego lo podremos perfeccionar. No es ningún maquillaje, es un proyecto serio, responsable y que podrá ser perfeccionable como todo este tipo de iniciativas. Por lo menos están las bases para poder tener una inteligente y profunda discusión. Eso es lo que hay que valorar”, explicó la Ministra tras la reunión.
Mónica Jiménez destacó que “nosotros siempre estamos con las puertas abiertas. Pasamos conversando con todos los sectores porque todos los actores son importantes. Las puertas de este ministerio están siempre abiertas”.
Por su parte, Gajardo manifestó que: “tal como está hoy día este proyecto de ley concita nuestro rechazo, vamos buscar todas las formas de expresar esto en debates, seminarios, asambleas y en el futuro nos vamos a movilizar” y explicó que “seguiremos tomando como bandera la educación pública, hay que recuperarla porque esa es la forma para superar la crisis de la educación”.
Sobre el Proyecto de Ley General de Educación Pública, LGE, cuyas indicaciones comienzan a debatirse en el Senado este lunes 05 de enero, Gajardo manifestó que “nuestro departamento jurídico va a enviar unas 200 indicaciones que ponemos a disposición de los senadores para que ellos las planteen en este debate. Eso no es el único medio para terminar el tema, es clave que no se apruebe este proyecto LGE en enero, que se espere a marzo para que se pueda dar una respuesta de los actores sociales”.
“Se debe continuar con el debate, ojalá se recojan las indicaciones y que la LGE sea legitimada con la gente, respaldada por el mundo civil, de ahí que creemos que no seria oportuno que se aprobara esto en enero” sintetizó Gajardo.
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Por su lado, la Ministra de Educación valoró el diálogo con los directivos del Colegio.
El sitio del MINEDUC se refiere al encuentro entre éstos y la Ministra de Educación en los siguientes términos.
La secretaria de Estado se reunió con la directiva del gremio para tratar las iniciativas que se impulsarán en el futuro y los distintos proyectos que hoy están en el Congreso Nacional.
Con anterioridad, la titular de Educación recibió a la Diputada Carolina Tohá para analizar propuestas centradas en perfeccionar los mecanismos de admisión en la Educación Superior y potenciar el ciclo de la Educación Media.
“El Colegio de Profesores se mostró muy gustoso de poder seguir conversando. Los temas sobre Educación Pública son, en principio, los más importantes para ellos. Luego están aquellos que nosotros queremos impulsar el próximo año y que están relacionados a la Carrera Docente y a cómo logramos que la escuela sea efectiva para que se logren los aprendizajes de los alumnos en todas las dimensiones (cognitivos, conductuales y de convivencia)”, señaló luego de la cita la personera de Gobierno.
La máxima autoridad de la Educación hizo un llamado a valorar que el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet sea el único que en las últimas décadas ha presentado un proyecto relativo a fortalecer la Educación Pública del país.
“Deben valorizar que exista un proyecto y luego lo podremos perfeccionar. No es ningún maquillaje, es un proyecto serio, responsable y que podrá ser perfeccionable como todo este tipo de iniciativas. Por lo menos están las bases para poder tener una inteligente y profunda discusión. Eso es lo que hay que valorar”, explicó Jiménez.
Para la ministra de Educación, el debate y perfeccionamiento del proyecto sobre el fortalecimiento de la Educación Pública debe ahora centrarse en el Congreso Nacional.
“El mecanismo democrático es que el Ejecutivo escucha, toma una posición y elabora un proyecto. Eso fue lo que nosotros hicimos. Escuchamos lo que dijo la Comisión de Educación, también lo que indicó la Universidad de Chile a través de su investigación, sumado a lo que manifestaron los expertos en educación y el Colegio de Profesores. También hicimos diálogos ciudadanos en todas las regiones en los que escuchamos a más de 7 mil personas. Todo eso lo procesamos y elaboramos un proyecto. Luego el Ejecutivo lo presentó al Parlamento y el debate continúa ahí. Por un lado lo debaten los propios parlamentarios y, por otro, se realizan audiencias públicas en las que se pueden inscribir todos. Lo más probable es que el Colegio de Profesores estará en esa instancia. Eso es parte de un proceso legislativo en un país democrático”, manifestó la autoridad ministerial.
Mónica Jiménez destacó que “nosotros siempre estamos con las puertas abiertas. Pasamos conversando con todos los sectores porque todos los actores son importantes. Las puertas de este ministerio están siempre abiertas”.


Malestares educacionales y banderas de lucha para 2009

Durante los últimos días, en medio de las fiestas y los ecos de las polémicas en torno a la PSU, se suceden declaraciones del Colegio de Profesores , Federaciones Estudiantiles y organismos y personas representativos del Bloque Social preocupado de la educación, que apuntan a elevar banderas de movilización a partir de marzo de 2009.

Resulta de interés hacer un seguimiento de estas aún débiles expresiones pues ellas permiten prever lo que será el discurso contestatario en 2009.

PROFESORES, ESTUDIANTES Y TRABAJADORES LLAMAN A DEFENDER EDUCACION PUBLICA
Crónica Digital, 23 de diciembre 2008

El Colegio de Profesores junto al Departamento Juvenil de la CUT y las federaciones estudiantiles de las universidades de Santiago y Alberto Hurtado, se refirieron a los malos resultados de la PSU para los estudiantes de la educación municipal y todos destacaron la importancia de fortalecer la educación pública.
Jaime Gajardo, Presidente del Colegio de Profesores de Chile, manifestó que “uno de los principales responsables de esta situación que se ha producido en el país, con un nivel de logros estancado, una educación deficitaria y la inequidad es el Ministerio de Educación con sus políticas educativas, ellos son los primeros responsables de la situación que se ha producido en el país, de la mala educación”.

“El gran problema de nuestro sistema educativo es la segmentación y la discriminación, aquí se está produciendo una educación de grandes getos, una educación para ricos y una educación para pobres y los resultados de la PSU dicen exactamente eso: que la calidad de la educación tiene que ver con la realidad socioeconómica de los jóvenes” manifestó Gajardo.

Gajardo llamó a la Ministra de Educación Mónica Jiménez a poner mayor énfasis el fortalecimiento de la Educación Pública, manifestando que “lo único que hace la Ministra es responsabilizar a los profesores y ellos lavarse las manos, la solución está en aprobar una ley de educación publica, en esos cuatro proyectos de ley que andan circulando se fusionen y sean un solo proyecto donde se fije el marco regulatorio general de la educación”

“Si no fortalecemos la educación pública, si no se termina con la municipalización y esas escuelas dependen directamente del Estado vamos a ir de mal en peor, porque tiene que haber una educación pública en la que se le dé garantías a los que necesitan más” agregó Gajardo.

En tanto, Julio Araya, Encargado del Departamento Juvenil de la CUT, agregó que “hay una injusticia tremenda en la forma en que se da el acceso a los jóvenes a la universidad, llamamos a los trabajadores jóvenes y a los padres de familia que han sufrido una discriminación de sus hijos por su situación socioeconómica al entrar a la universidad, a generar acciones de movilización”.

Asimismo, Johans Peña, Secretario de Comunicaciones de la FeUSACH, estableció que “los resultados de la PSU marcan la brecha de desigualdad de la misma sociedad, además nosotros estamos en contra del alza de los aranceles en un 10%, creemos que las familias de los estudiantes no pueden correr con este peso, queremos soluciones de parte del Gobierno que vengan en apoyo de los estudiantes y que no salgan perjudicadas las familias chilenas”.

Finalmente, Leonardo Mena, Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado, manifestó que “la PSU refleja la desigualdad en nuestro país, la Concertación en este minuto se está pisando la cola, creemos que no basta con un rol fiscalizador del estado, no basta con una superintendencia, el estado debe derechamente hacerse cargo de la educación pública. El 2006 y el 2007 no hacen más que darnos la razón a los estudiantes, que vamos a seguir saliendo a las calles”.

Jaime Gajardo informó también que los días 8 y 9 de enero en la Asamblea Nacional Programática del Magisterio el tema de la educación pública y los pasos para el año 2009 estará en el centro del debate.

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¿Brecha de resultados o resultado de brechas?

Columna publicada en la sección Educación del diario El Mercurio, 28 diciembre 2008.

La llamada brecha de resultados -a propósito de la PSU esta vez- entre colegios particulares pagados y colegios subvencionados (de gestión municipal o privada) es, en realidad, una brecha de composición social y de capacidades funcionales de nuestros colegios. Entre uno y otro tipo de escuelas existe, efectivamente, una distancia tal que los vuelve inconmensurables.

A un lado están los colegios de las familias pudientes que representan menos del 10% de la matrícula escolar. De allí egresan los jóvenes que, en su mayoría, son herederos del capital cultural. En su hogar han adquirido el uso de códigos lingüísticos elaborados; hábitos de estudio; una cierta confianza en sus propias capacidades; familiaridad con relatos y textos y una temprana familiaridad con las tecnologías del conocimiento y la información.

Han viajado fuera del país y se han integrado a las redes sociales de sus familias y pares. En su formación, hasta el momento de rendir la PSU, sus padres han gastado cada año alrededor de dos millones de pesos en promedio por concepto de matrícula, aranceles e inversiones asociadas al desempeño escolar.

En fin, han sido socializados desde la cuna para esta prueba, junto con recibir 14 años o más de escolarización curricular completa y, más encima, un entrenamiento específico para rendir óptimamente en ella.

Al otro lado están -con diversas gradaciones- los hijos desheredados; aquellos que no reciben el legado de una cultura que los prepara para el éxito escolar.

Han adquirido desde la cuna un código lingüístico restringido; no han sido expuestos a un rico régimen de relatos, textos, viajes, contactos, conocimientos e información; frecuentemente no poseen confianza en sus propios medios y, desde el primer día, han tenido que lidiar con condiciones adversas y correr contra la pendiente.

Sus padres han debido enviarlos a colegios que -si no todos, la mayoría- son poco efectivos, se hallan modestamente dotados y no cubren el currículo completo. Tampoco han podido prepararse especialmente para la PSU. Y, como los males sociales suelen venir todos juntos, la sociedad destina anualmente para su formación, en promedio, alrededor de un 25% del monto invertido en los hijos del privilegio.

Naturalmente, en el conjunto sus puntajes PSU son también netamente inferiores. ¡Cómo podría esperarse algo diferente!

Pero no se trata propiamente, como aparece en los medios de comunicación, de una brecha de resultados. Ni siquiera, primordialmente, de una cuestión de desempeño de los colegios, que bien sabemos es mediocre incluso entre aquellos que atienden a los herederos del capital cultural, cuando se los compara con establecimientos equivalentes a nivel internacional.

No. Esta brecha es apenas una manifestación de superficie de las causas subterráneas que la generan y reproducen de año en año. Convendría, por lo mismo, llamar las cosas por su nombre, aunque incomode. La brecha es, ante todo, de clases sociales, de poder económico y social, de origen y trayectorias, de posesión o no de privilegios, de partida y oportunidades, de posición social y status familiar, de gasto e inversión educacionales.

Si no lo reconocemos de una vez, seguiremos condenados a una estéril (¡pero cómoda!) discusión sobre resultados mientras las causas que los provocan permanecen inalteradas.


Dilemas a propósito de la PSU

Columna publicada en el diario La Tercera, 26 diciembre 2008.

Digámoslo derechamente: la brecha de resultados entre colegios pagados y subvencionados que cada año se manifiesta en la PSU y el Simce es producto de males sociales que arrastramos desde antiguo y no de los instrumentos que la miden. Esto refleja la desigualdad en la distribución de los capitales básicos de la sociedad -económico, ocupacional,social y cultural- y una tardía universalización de la enseñanza básica y media.

Producto de esto, más de la mitad de los jóvenes (un 57%) que rinde la PSU proviene de hogares cuyo ingreso familiar es de 288 mil pesos o menos. De ellos, 43% obtiene menos de 450 puntos y sólo un 0,6% más de 700 puntos. En el otro extremo, un 5% de los estudiantes examinados pertenece a hogares con un ingreso superior a 1,5 millón de pesos; ellos aportan uno de cada tres alumnos con más de 700 puntos, al tiempo que participan sólo con un 0,5% de aquellos que no alcanzan 450 puntos.

A su turno, los padres del primer grupo tienen en promedio entre nueve y 10 años de escolarización (menos que secundaria completa), mientras los del grupo privilegiado ostentan 15 años o más (o sea, educación superior).

Nos hallamos, pues, frente a dos mundos cuyos hijos, en cuanto a expectativas de éxito escolar, son incomparables entre sí.

Por su parte, los instrumentos empleados para medir resultados son sensibles a la composición social de los alumnos examinados.

Por ejemplo, si hoy, como ocurrían antes, un número significativo de jóvenes de escasos recursos no accediera a la educación secundaria, no la completara o, al graduarse, no se presentara a la PSU, entonces la brecha de resultados sería lógicamente menor.

Sin embargo, la situación sería peor, y no mejor, que si todos concluyen sus estudios y rinden la PSU, como sucede ahora. Luego, si leemos mal el instrumento, terminamos disputando sobre islas y no hablando de encrucijadas, como reprende don Quijote a Sancho. Es decir, sobre arcanos efectos estadísticos y no sobre las cosas que importan; los males de arrastre, la segregada composición social de nuestros colegios y qué hacer en el futuro.

La pregunta clave, al fondo de estos asuntos, es hasta dónde la educación puede revertir -o, a lo menos, mitigar- las desigualdades de la sociedad. Sabemos bien que liberada a sus propios espíritus animales ella ha tendido más bien, en toda época, a reproducir las diferencias de la cuna y ha servido, antes que al estado llano, a las noblezas de la corte, la toga, el dinero, el Estado o el partido revolucionario.

Luego, si se desea que la educación sirva propósitos de inclusión, justicia e igualación de oportunidades, debe ser gobernada y domesticado su natural impulso a transmitir y legitimar las oposiciones de clases y estamentos.

Para ello, se requiere ante todo un financiamiento adecuado -no como ocurre en Chile, donde las familias acomodadas gastan cuatro o más veces en sus hijos que el Estado en la educación de sus ciudadanos- y escuelas altamente efectivas, que por virtud de su liderazgo directivo, profesores competentes y buena gestión pedagógica, compensen las diferencias del hogar.

Estamos lejos de reunir esas condiciones. Abocarnos a cerrar esta brecha entre ideales declarados y medios empleados para alcanzarlos es ahora la tarea decisiva. Pues lo que tenemos por delante “no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas”.


Educación superior y mundo del trabajo: horizontes de indagación

Artículo publicado en la Revista Calidad en la Educación, Nº 29, 2º Semestre año 2008, pp. 230-240.

Bajar la publicación aquí.(PDF, 61 KB)


Panorama de nuestra educación escolar: realidades y desafíos

Presentación de base empleada para una conferencia y conversación con los profesores del Colegio San Ignacio – El Bosque, Santiago de Chile, 23 de diciembre 2008.

Bajar la Presentación aquí.


Reflexiones sobre nuestra educación preescolar

Con el título “Tareas pendientes en educación preescolar”, Expansiva – UDP, ha puesto en su sitio cuatro valiosas entrevistas sobre un tema clave para el futuro de Chile.

Según se señala allí,

A pesar de los avances que se han experimentado en educación preescolar en los últimos años, Expansiva UDP quiso preguntarles a Andrea Rolla, Ernesto Treviño, Paula Bedregal y María José Ramírez cuáles son los temas que quedan por resolver en la materia. Los especialistas coinciden en que la atención debe estar puesta en mejorar la calidad y para ello, entregan ciertas pautas y recomendaciones. (ver entrevistas)

El académico e investigador de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales (UDP), Ernesto Treviño asevera que un desafío importante es mejorar la calidad de la educación preescolar, especialmente en niños que están en contextos vulnerables, “ya que hasta ahora la educación preescolar había sido vista como una forma de cuidar niños, más que una forma de proveerles aprendizaje”. Para ello, continúa el docente, hay que lograr convencer a los padres de que sus hijos asistan a los establecimientos, pues en Chile los estudios muestran que “en promedio los niños provenientes de contextos vulnerables faltan más de 31 días al preescolar, lo que representa una pérdida casi de una quinta parte del año escolar”.

Por su parte, Andrea Rolla, Doctora en educación de la Universidad de Harvard y directora del proyecto Un Buen Comienzo, asegura que si bien Chile está bastante adelantado en comparación con otros países latinoamericanos, dentro de los desafíos no resueltos están: la alta cantidad de niños por adulto, la necesidad de crear modelos mixtos, esto es una combinación entre el trabajo con la familia en el hogar y las salas cunas, siendo esta una modalidad que se está comenzando a ver en el país, respecto a lo cual declara que “hay que aumentarlo, crear más modelos y evaluarlos”. Sin embargo, a juicio de Rolla, el tema más importante es la calidad de la educación parvularia, “específicamente en cuatro focos: Lenguaje, trabajo interdisciplinario con Salud, desarrollo socio emocional y trabajo con las familias, para que estas se involucren realmente y se vean a sí mismos como los primeros educadores de sus hijos”.

Para hacerse cargo de los cuatro “frentes” que menciona Andrea Rolla habría que considerar la capacitación docente, tanto de las educadoras de párvulo como de los técnicos que están en salas con los niños. Sobre ese tema, María José Ramírez, Directora de Pregrado de la UDP y PhD en Educación del Boston College, afirma que “es necesario que los programas de pedagogía tengan que acreditarse y que las futuras parvularias tengan que certificar sus competencias profesionales para ingresar al sistema de educación pública”. Más aún, agrega: “para atraer a buenos estudiantes a los programas de pedagogía y educación parvularia es necesario que el ejercicio profesional sea atractivo en términos de remuneraciones. Hoy es lamentable ver como los sueldos de las parvularias oscilan en torno a los $300.000 después de cinco años de ejercicio profesional (…) Si queremos buena gente entrando a las pedagogías y a la educación parvularia es necesario hacer más atractiva la profesión docente”.

Finalmente, Paula Bedregal, médico pediatra y profesora del Departamento de Salud Pública de la UC, afirma que “la tarea que tiene Chile pendiente es nuevamente reformular un plan de desarrollo de la educación preescolar -que no está expresado en la LGE ni en ningún documento- y eso significa de alguna manera tener metas y objetivos bastante claros de aquí a unos 10 años”. La académica coincide en que el otro gran pilar que debiera estar en dicha reformulación tiene que ver con el área de la calidad, “no solamente medida a través del impacto y de los procesos que se generan en el área de la educación preescolar, sino que también incorporando todos aquellos elementos de infraestructura e insumo que son necesarios para realizar una buena práctica”. A juicio de Begregal “eso va a implicar necesariamente desarrollar algunos indicadores de impacto y de desarrollo interesantes, pero también va a implicar mirar la institucionalidad de la educación preescolar”.